Solo para habitación de hotel



Creado en el año 1989 para el STI, este solo se convirtió en una pieza itinerante que ha girado por algunas ciudades de diferentes continentes. Ha mantenido su idea inicial y estructura, pero ha ido evolucionando y actualizándose.

Danza nómada que se instala en las habitaciones de hotel; de estructura circular de 20 minutos de duración en la que el final enlaza con el principio y se repite ininterrumpidamente 6, 8 ó 10 veces.

Es un solo para ver a solas, el espectador asiste como un voyeur accidental a una escena que sucede en el interior de una habitación de hotel, descubriendo la intimidad de un personaje que no actúa para el público, alguien que está atrapado en el silencio de sus pensamientos, de su espera, de su soledad.

Dirigir la atención del espectador a los pequeños detalles, enmarcar la realidad como si fuera el rodaje de una secuencia cinematográfica, colocar al público en la misma situación que la intérprete, eran algunos de los objetivos de la pieza.

La intérprete, como un forastero, tiene una mirada desinformada, cruda, desligada de la història de la ciudad, de las imagenes que ve desde las ventanas.
El espectador ve, a través de la mirada de la intérprete, su ciudad, un territorio próximo y catalogado pero que ahora le resulta nuevo, extraño.
Público e intérprete son a la vez espectadores de actores espontáneos que pasan al azar y vemos por las ventanas y nos permiten escribir momentáneament el guión de su vida.

El público entra solo en la habitación y a menudo, especialmente en las ciudades grandes, desconoce al resto de espectadores. Estos grupos de 10 o 12 espectadores comparten de una manera muy íntima una experiencia escénica. Un sentimiento diferente los acompaña a la salida, han entrado solos y desconocidos y después de compartir esta ficción se conocen un poco más.

En el momento de la creación de Solo per a habitació d’hotel, lo que más me interesaba de la pieza era situar a la intérprete y al público en contextos diferentes de los normales, para cambiar la percepción i sacudir los roles establecidos del ritual escénico, comprometiendo así a la intérprete y también al espectador a participar en la intimidad de la escena sin el refugio habitual de la oscuridad y la distancia en que se sumerge normalment.

Normalmente, los hoteles son como burbujas que nos alejan de la realidad peculiar de los lugares que visitamos e intentan envolvernos en un ambiente neutro, de desayuno continental, televisión internacional, moquetas y estampados estandard que hacen difícil saber si estamos en Japón, Italia, Venezuela o Alemania. A pesar de todo, son las vistas desde las ventanas las que nos muestran un pequeño fragmento de la realidad que, vista como paisaje enmarcado, nos resulta todavía más lejana.

Coreografía, vídeo y danza Àngels Margarit
Música Joan Saura
Fados Argentina Santos
Equipo de gestión Begonya Companyon
Montserrat Llabrés

David Márquez

SOLOS de HOTEL y ciudades:

Sitges, SUBUR 305 SESSIÓ CONTINUA 
Sitges Teatre Internacional
(España, 1989)

Hamburgo, ATLANTIC 306. 
Internationales Sommertheater Hamburg
(Alemania, 1990)

Montreal, DU PARC # 1410.
Festival de Nouvelle Danse de Montréal
(Canadá, 1991)

Caracas, EL CONDE 504.
V Festival Posmoderno de Caracas
(Venezuela, 1993)

Adelaide, HILTON 1109.
Adelaide Arts Festival
(Australia, 1996)

Luzern, MONTANA 308.
LuzernTanz am Luzernertheater
(Suiza, 2000)

Hamburg, ATLANTIC 306.
Internationales Sommertheater Hamburg
(Alemania, 2000)

Yokohama, YOKOHAMA 1208.
Videodance Festival Yokohama
(Japón, 2000)

València, ASTORIA # 212.
VEO – Valènica Escena Oberta
(España, 2004)

Olot, RIU # 102.
Festival PANORAMA
(España, 2010)

Barcelona, Le MERIDIEN BARCELONA # 712. 
Dansalona
(España, 2010)

En aquest espai, Margarit, gràcies sobretot a la seva gran presència, aconsegueix amb els seus passos i les pauses crear unes imatges rodones. No es tracta d’un espectacle -la durada no arriba al quart d’hora i no s’hi ensuma cap altra pretensió que la de presentar una experiència diferent.
…destaca per la seva eficàcia i bellesa.

Albert de la Torre, Diari de Barcelona, Barcelona (Espanya), 1 maig 1989

Hubo, sin embargo, algo destacable, interesante. Àgels Margarit y su Subur 305 sessió contínua. Una coreografia de quince minutos que se desarrollaba en el interior de la habitación y en la terraza.Una mujer sola sobre la cama, un café sobre una foto y un ventilador parado. La mujer baila, expresa su angustia, busca en el viento que mece las cortinas y en el sol que atraviesa las rendijas de las persianas y vuelve a su cama cerrando el ciclo. Quince minutos o un instante, una sensación convertida en danza.

Santiago Fondevila, La Vanguardia, Barcelona (Espanya), 2 maig 1989

I, parlant de dansa, no voldria acabar sense fer esment de l’esplèndida seqüència Subur 305, amb què Àngels Margarit va obsequiar un públic que, de vuit en vuit, es congregava a l’habitació de l’hotel, per contemplar aquesta breu coreografia que per a molts constituirà el millor record de Sitges.
Subur 305 és una invitació a aguditzar els sentits per respirar, des de la nuesa d’una cambra, el crit imperiós del mar, que batega amb força enllà de la finestra.

Xavier Pérez, Avui, Barcelona (Espanya), 5 maig 1989

Como pocas veces esta experiencia teatral –Solo para habitación de hotel– me ha hecho reflexionar sobre el espacio. El espacio físico y el espacio imaginario creado por un cuerpo, por unos movimientos, por una realidad dentro de la realidad, tan parecidas y tan diversas.
Desde el punto de vista objetivo, concreto, bailar en cinco metros cuadrados supuso un trabajo matemático minucioso: su danza es un proyecto arquitectónico en el sentido estricto del termino, por lo que creo Margarit no deja nada al azar, ni practica en absoluto la improvisación, pero al uno encontrarse allí, casi formando parte de lo que sucede, se vuelve todo tan natural, tan espontáneo, tan vital, que pareciera ser lo que alguna vez uno mismo ha experimentado en el hotel de una ciudad desconocida.

Teresa Alvarenga, La Danza, Caracas (Veneçuela), 1993

I have just been intimate with a stranger in her hotel room. It happened because she danced in her lonely room.
…Our memories of dislocations are only memories. Our reality is here in the city she has captured on her video camera.
…We leave, suddenly intimate with each other for we have shared a momenr with someone else. A moment? Fifteen minutes of performance -but far more powerful than many an hour and a half in a theatre.
…History is now and Adelaide.This dance performance will haunt you for a long, long time. See it.

John Emery, The Advertise, Adelaide (Austràlia), 2 març 1996