FlexelF

FlexelF es la nueva creación de Àngels Margarit/cia. Mudances para todos los públicos, una pieza interdisciplinar que trabaja alrededor de la idea de flexibilidad, reversibilidad, transformación, reflejo…

El espectáculo nace de la palabra y la palabra FlexelF nace del movimiento de un punto que se convierte en línea, se enrosca, se refleja y se repite.

FlexelF nos habla de la escritura del cuerpo en el espacio, caligrafía efímera de lenguas exóticas y geometrías juguetonas. Todo lo que hay en FlexelF se mueve, se dobla o se arruga; cada forma se transforma y nos invita a viajar, a descubrir que no todo es lo que parece o a inventar qué parece lo que vemos.

FlexelF es una palabra flexible y reversible que estiramos para desplegar historias plisadas y arrugadas, sorpresas y secretos, en un tiempo elástico y subjetivo.

En FlexelF el cuerpo y el movimiento son esenciales, pero en diálogo con materiales diversos que se integran indivisiblemente en toda la creación: vestuarios escultura, objetos que bailan, personajes textiles y domésticos, juguetes, músicas, sonidos, imágenes que nos engañan, luz…

Dirección y coreografía Àngels Margarit
Creación e intérpretes Fàtima Campos
Isabel López
Roser López Espinosa
Joan Palau
Dori Sánchez
Música original Joan Saura
Vestuario Ariadna Papió
Espacio escénico Llorenç Corbella
Àngels Margarit
Animaciones Dionís Escorsa
Dani Forneguera
Marcel Pie Barba
Colaboración musical Cabo San Roque
Iluminación Conrado Parodi
Equipo técnico Marc Ases
Conrado Parodi
Pere Milan
Asesoramiento técnico elástico Deambulants
Producción FLEXELF Dominique Bernat
Equipo de gestión Meritxell Bausà
Montserrat Llabrés
David Márquez

FlexelF es una producción de Àngels Margarit / cia. Mudances
en coproducción con el Mercat de les Flors de Barcelona,
y en colaboración con el Teatre Auditori de Granollers,
y el Teatre Principal de Palma de Mallorca.

Lugar y fecha del estreno

Mercat de les Flors (Barcelona)
18 diciembre 2008.

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Retrat coreogràfic (Retrato coreográfico)


EXTRES Propuestas en torno a FlexelF

La libreta


Una libreta para imaginar el espectáculo como un escenario sobre papel.
Haz tu propia libreta.

Construcciones


En este fragmento trabajamos con el cuerpo los ángulos rectos y hacemos construcciones en grupo.
Puedes inventar con tus amigos o en familia construcciones, utilizando los ángulos que se pueden hacer con el cuerpo, como puertas, ventanas, túneles y puentes.

Palíndromo


Aquí te enseñamos los duetos que hemos construido para esta pieza y como juguamos a cambiar de dirección.
¿Sabes qué es un palíndromo? Un capicúa. La palabra FlexelF es una palabra inventada y es capicúa. Un palíndromo es una frase que se puede leer e interpretar igual en las dos direcciones, como un capicúa. En las coreografías de FlexelF hay varios. ¿Te has fijado en la pieza de la música de acordeón? Esta pieza se llama Palíndromo: la danza empieza, avanza y, a partir de la mitad, retrocede.

Cuerdas


Este fragmento ofrece una visión zenital de la coreografía, basada en el movimiento de las cuerdas que dibujan paisajes y caligrafías exóticas.

Mandra (Pereza)


En esta danza queremos un cuerpo perezoso, relajado, flexible y esponjoso. Jugamos con todo tipo de tejidos, cortinas, cojines para revolcarnos y crear movimientos. Pensamos la danza de manera diferente cuando la hacemos para el escenario de un teatro o cuando la hacemos para la cámara. Aquí puedes observar como se vería desde arriba, en una visión zenital.
Puedes intentar hacer tu danza perezosa, seguro que encuentras por casa materiales blandos y tejidos para jugar.

Collage


Un collage en el que la coreógrafa nos presenta los equipos artístico, técnico y de gestión que hacen posible FlexelF.

Que no pari el joc, la imaginació, els colors i la màgia. Un cop les ballarines es transformen en baldufes de boniques formes i moviments tots diferents, allí comença a girar el món que Àngels Margarit ha confeccionat per al públic infantil, una aproximació juganera a l’abstracció de la dansa.

No és pas la narrativitat l’única porta que es pot obrir als nens perquè entrin a l’art de la dansa o a qualsevol altre. Aquest espectacle demostra que el llenguatge pur -el dels sons guturals i les formes informes- és més seu que nostre, ja que, sense prejudicis, estan més que contents d’acceptar que un sofà es bellugui, o que un cos humà es converteixi en cavall, ocell o floc de neu…, segons qui el miri.

Els elements que reconeixem de l’escriptura coreogràfica de Margarit adopten en aquesta obra un caràcter més pausat i nítid que normalment. La trobem en els girs i les formes de càlida flexibilitat que omplen Flexelf; la veiem -encara que ella no balli- en les ballarines quan avancen repetint moviments esglaonadament que obren ventalls de colors d’una cua d’estel de cadència pausada; la recordem delimitant espais quan un cop de corda es transforma en una onada oceànica o en cotxes empaitant-se, un altre cop, segons qui sigui que ho miri.

En aquest joc il•limitat, Margarit ha buscat la companyia de dos creadors capaços d’esborrar qualsevol regla prefixada: Joan Saura i Dionís Escorça. El primer ha creat un ambient sonor que embolcalla l’escenari de remors d’aire i ginys mecànics. És gràcies a la seva càmera girada i projectada sobre la mateixa escena que els intèrprets es van multiplicant en una mena de peixera surrealista que ens deixa a tots hipnotitzats. Il•lusionats!

Bàrbara Raubert, Avui, Barcelona, 27 December 2008

Al ritmo de una juguetona y mágica composición de Joan Saura -con colaboraciones ocasionales del grupo Cabo San Roque-, que nos envuelve en una atmósfera infantil y medio circens4e, en Flexelf, los intérpretes se mueven como muñecos en un teatrillo mágico, contagian energía, atraen la mirada con su relación plàstica con los objetos, y crean un universo imaginario sin más sentido que el de su ser en opresentes: como amebas en el mar que simulan hablar en japonés, como el striptease de un geisha envuelta en mil telas, con giros y más giros, que fluyen con igual gracia que el conjunto del espectáculo.

Su mayor virtud es esta sencillez extrema, sin pretensiones, … podríamos considerar que estamos ante su primera paleta de colores, el muestrario básico de su capacidad expresiva, el abecé de su lenguaje artístico. Y de eso se trata. Porqué, con la seducción de por medio, se convierte tambien en la mejor clase.

Joaquim Noguero, La Vanguardia, Barcelona, 21 December 2008

Llego a sorprenderme moviendo la rodilla, a la par que un señor se rasca la cabeza y otro alza una mano y mueve los dedos, mientras una bailarina cruza el escenario seguida ni más ni menos que por el telón: por un rato, todo fluye, todo está bien.

Leo que este espectáculo está pensado para todos los públicos, lo cual puede entenderse como idóneo para el público infantil, tal como ya sucedía con la obra anterior de Margarit, “Origami”: colorines y fiesta a tutti pleni. Lo bueno es que, siendo así, la obra se presenta sin reflexiones cargantes y tan sólo sirve ideas coreográficas: “FlexelF” es un espectáculo directo y simpático.

A ratos, uno tiene la sensación de estar viendo el galáctico “Essais sur la vitesse en super 8″ de Decouflé (véase yutups) o el “Wah Yeah” de los Antònia Font: hay, aquí, música de videojuego ochentero, movimientos robóticos, colores básicos y juegos abstractos. Pero también hay espacio para la sensualidad que diversifica la paleta de colores: la escena de ecos entre bailarinas resulta de lo más hipnótica.

Claro es que, siendo un encadenado de distintos cuadros, la obra tiene sus altos y sus bajos: de entre ellos, yo me quedo con la emulación de los robots, por cómo crean un juego sin sentido de lo más serio, y con la proyección de las 4 morenas gemelas, por su aire primitivista a lo Dziga Vertov.

Además, todo ello está servido con una técnica y un buen gusto más que notable (buen juego de luces, buen vestuario, buen uso de las proyecciones, buena música…). Y es cierto que hay poco dónde morder, pero es que no estamos ante un bistec sino, yo qué sé, una mandarina: sabe bien, huele bien, se disfruta. Incluso, llego a sorprenderme moviendo la rodilla, a la par que un señor se rasca la cabeza y otro alza una mano y mueve los dedos, mientras una bailarina cruza el escenario seguida ni más ni menos que por el telón: por un rato, todo fluye, todo está bien.

Francesc Meseguer, DanzaBallet, 19 December 2008

Àngels Margarit hipnotitza la canalla amb una altra coreografia juganera, explosiva, que convida a fer provatures amb els coixins dels sofàs i els fulards de les mares.

Moltes companyies de teatre haurien d’aprendre de la coreografia de Flexelf. L’últim treball d’Àngels Margarit rebutja explicar cap tipus d’història i la canalla no l’entén gaire, però no perd passada. Això sí, pregunta sense treure la mirada als cossos que es belluguen entre tuls, blancs vaporosos, acordions i barrets trets de baguls de les golfes. L’obra, que s’acaba avui al Mercat de les Flors, tornarà el mes de març en sessions escolars. Les representacions nadalenques, que es van completar amb tres tallers didàctics al Macba, inciten, sí, a moure’s amb sons electrònics a casa, tot escampant mocadors de seda de la mare, coixins del sofàs, sobre el matalàs i atemptant contra la verticalitat estàtica de les cortines. Ai, la dansa, que dinàmica i subversiva que pot arribar a ser!

La vintena de nenes i nens per sessió (dilluns passat la proporció era de 16 nenes per dos nens només) poden trobar els mateixos elements amb els quals van treballar a les dependències del Macba. Després d’haver tastat mandarines, galetes i suc de taronja. Després d’haver escoltat atentament Margarit com la dansa pot jugar als angles rectes (doblegant cada articulació mecànicament) o amb corbes (perseguint unes formes més inestables i forçosament molt més dinàmiques). Després d’haver après a escriure a l’aire amb la punta del nas, o bé amb el colze o amb l’infal•lible cul (sempre aconsegueix el riure). Després de tot plegat, els nois es desplaçaven a l’espai lluminós de la planta baixa del Macba on jugaven amb tuls, cordes i amb el propi cos. Perquè d’això es tracta. De demostrar que hi ha altres formes de comunicar que la paraula i l’escriptura. El cos, com el moviment, és infinit. I Margarit es deixa seduir per unes coreografies que parteixen d’un element controlable, estàtic per traslladar l’espectador a uns espais onírics. Com els quatre cilindres que es belluguen i xerrotegen com si fossin plantes carnívores, extraterrestres, elements desconeguts. També impacta el sofà que anirà embolcallant la noia mig adormida, fins a descobrir que el moble és un ésser amb vida. Com a La bella i la bèstia? Sí, per exemple, però amb un punt de fuga que es distancia dels roses previsibles. Que tremolin les cortines!